Lo que sucede es que el trabajo que ha hecho la "humanidad" en sus propias formas de vivir y de relación ha resultado hasta ahora en un afán por tergiversar con lo singular, haciendo de las maneras individualistas todo un proyecto de gestión, de autogestión, como si se tratara al cuerpo y su contenido como algo existente, palpable, por ende más importante que cualquier palabra; tolerar, esforzarse, lograr, reducir, promover, construir, digerir, cagar... para todo esto hay un formulario, funciona o no funciona; se deben optimizar, ahorrar tiempo, establecer especialistas para cada dato. El agente psi se dedica ahora a trabajar en puntualizaciones, en asuntos que afectan las emociones y pretender solucionar para una vida más tranquila, promoviendo así, la vida capitalista; dicen, para ser mejor debes esforzarte, para dejar de fumar, haz ejercicio, ¿le da pena mirar a los ojos?, pues mire a la frente. Soluciones ágiles, que van cubriendo los poros del caparazón, ...