Lo que sucede es que el trabajo que ha hecho la "humanidad" en sus propias formas de vivir y de relación ha resultado hasta ahora en un afán por tergiversar con lo singular, haciendo de las maneras individualistas todo un proyecto de gestión, de autogestión, como si se tratara al cuerpo y su contenido como algo existente, palpable, por ende más importante que cualquier palabra; tolerar, esforzarse, lograr, reducir, promover, construir, digerir, cagar... para todo esto hay un formulario, funciona o no funciona; se deben optimizar, ahorrar tiempo, establecer especialistas para cada dato. El agente psi se dedica ahora a trabajar en puntualizaciones, en asuntos que afectan las emociones y pretender solucionar para una vida más tranquila, promoviendo así, la vida capitalista; dicen, para ser mejor debes esforzarte, para dejar de fumar, haz ejercicio, ¿le da pena mirar a los ojos?, pues mire a la frente. Soluciones ágiles, que van cubriendo los poros del caparazón, no permiten salida de luz, un problema para otro problema. Lo individual es ley, en la empresa, que llaman los contadores, "persona jurídica", también se efectúa este asunto, se lleva a cabo cuando se prescinde de un empleado, no por su pereza o su falta de interés con parecerse al esclavo, sino por su tiempo de contrato, éste que es precario (fijo, por prestación de servicios) se le despide, se le "renuncia" porque es justo y necesario según calendario, así no se generan pulsiones sin control en la persona jurídica, se reduce este gasto de meses extras que no deben pagarse si se mantiene el contrato por un tiempo extra, esta persona grande se alivia de su pulsión midiendo, pero sin profundizar, sin solucionar la causa de exceso de empleados y su poca capacidad para sostenerlos con el ingreso que sea (pulsiones de vida y de muerte, la empresa regida como Freudiana). Tampoco perciben con claridad, como si se tratase de un inconsciente, lo que sucede con el "despedido", es malo si se le avisa porque toma medidas, es bueno si se hace de forma inmediata, mientras está de vacaciones y dejó sus tareas al día, es mucho mejor si se le deja a la interperie, que se haga un estoico a la fuerza, "todo pasa por algo" y no por lo político, el jefe nunca se despide a sí mismo, la persona jurídica no hace de su vida una práctica de introspección a no ser por medio de las prácticas que promuevan lo individualista, talleres de revive tu niño interior y llora delante del jefe, mindfullness por si coincide tu fecha de renovación de contrato con la de despido... prácticas inundadas de indiferencia, de taponamientos.
En el sentido de la influencia del otro, la tendencia precisamente es esa, la de engranaje de maquina productiva, ser parte, pertenecer aunque no se sepa cómo, aunque no cuadren las piezas, se busca que la maquina sea la mejor, para ello se hacen esfuerzos para sintetizar, aceitar la maquina con ideales, canones de comportamientos grupales, la indiferencia por el "despedido", el silencio del analista, la gestión de las emociones por medio del consumo, los productos y servicios vueltos como absolutamente necesarios, cosas con las que no se puede vivir, es el establecimiento del snobismo como práctica de todo conjunto de personas; lo que surja como tortuga, es ahuyentado, señalado, expropiado de su caparazón, lo extraen para que sea extrovertido, para que diga, para que consuma; no está permitido, para ser parte de un grupo entonado con el capitalismo, funcionar como singular, ser maquina que se aceita con su deseo o que cree hacerlo, se vuelve en un trabajo poco pago, es más, los psicoanálistas cobran por pretender hacerla funcionar, por lo que hace parecer que algo no está bien. Esto es, Devenir-tortuga y sus posibles brotes deben ser tratados según manuales, me refiero aquí a la introversión, lo esquizo, lo "psicótico", todo lo que va como la banda moebiana, debe aplancharse, romperse y funcionar de acuerdo al plan; el de la mercadotecnia, el de la felicidad excesiva, eterna y espóntanea, ésta que no se puede construir, sino que aparece como un sueño del que no se quiere despertar.
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