En lo que respecta a la vida humana y su recorrido histórico, se puede decir que ha sido frecuente la insistencia de las sociedades por limitar los comportamientos, señalar al diferente y convencerse y convencerlo de que éste tiene algo mal y que debe ser aislado y tratado, ya que puede ser un problema para el progreso científico, económico, religioso y de las buenas costumbres constituidas en cada época de la historia. Esta forma de actuar en sociedad, es decir, de aislar al extraño, ha causado efectos en las costumbres, en las formas de relacionarse, la cultura y las políticas que rigen los países occidentalizados, en donde se promueve la otredad y la mismidad como identificaciones binarias que definen lo que pertenece a un grupo y lo que no. Aparentemente, se omite que hay un “entre” en estos dos conceptos, en la historia de la humanidad no se logra percibir con claridad que se acepte al otro y se construyan subjetividades tomando parte de ese Otro, más bien, lo que se repite,...