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Ciencia y pseudociencia

La ciencia, como empresa humana para comprender el mundo que nos rodea, ha sido objeto de estudio y reflexión por parte de destacados filósofos de la ciencia. En este texto, exploraremos la concepción de la ciencia desde la perspectiva de Mario Bunge y posteriormente compararemos algunas de sus ideas con las de Imre Lakatos.

La Perspectiva de Mario Bunge.

Mario Bunge desarrolló una visión sistemática y rigurosa de la ciencia. Para Bunge, la ciencia es una actividad cognitiva que busca entender, explicar y predecir fenómenos naturales y sociales a través de métodos rigurosos y sistemáticos. Para dar una introducción del concepto, se refiere a este en La ciencia. Su método y su filosofía (1958) como “ese creciente cuerpo de ideas llamado "ciencia", que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible” (Bunge,p. 6)

Bunge enfatiza la importancia de la verificación empírica en la ciencia. Para él, la observación y la experimentación son fundamentales para validar o refutar teorías científicas. Además, destaca la necesidad de que las teorías científicas sean coherentes, lógicamente consistentes y estén respaldadas por evidencia empírica sólida. Frente a esto menciona en su texto:

para que un trozo de saber merezca ser llamado "científico", no basta —ni siquiera es necesario— que sea verdadero. Debemos saber, en cambio, cómo hemos llegado a saber, o a presumir, que el enunciado en cuestión es verdadero: debemos ser capaces de enumerar las operaciones (empíricas o racionales) por las cuales es verificable (confirmable o disconfirmable) de una manera objetiva al menos en principio. Esta no es sino una cuestión de nombres: quienes no deseen que se exija la verificabilidad del conocimiento deben abstraerse de llamar "científicas" a sus propias creencias, aun cuando lleven bonitos nombres con raíces griegas p. 28

 

Las teorías científicas deben ser sus estudios cada vez más precisos y cercanos a la realidad, y el objetivo de la ciencia sería construir un cuerpo unificado de conocimiento coherente y verificable. ¿Qué pasa entonces con las “ciencias” que no llevan a este tipo de verificaciones sus investigaciones?, No entrarían en ese conjunto de “ciencia”, ya que para Bunge se cuenta con rasgos definidos para que algo sea considerado ciencia, en primer lugar está la racionalidad:

a) que está constituido por conceptos, juicios y raciocinios y no por sensaciones, imágenes, pautas de conducta, etc. Sin duda, el científico percibe, forma imágenes (por ejemplo, modelos visualizables) y hace operaciones; por tanto el punto de partida como el punto final de su trabajo son ideas; b) que esas ideas pueden combinarse de acuerdo con algún conjunto de reglas lógicas con el fin de producir nuevas ideas (inferencia deductiva). Estas no son enteramente nuevas desde un punto de vista estrictamente lógico, puesto que están implicadas por las premisas de la deducción; pero no gnoseológicamente nuevas en la medida en que expresan conocimientos de los que no se tenía conciencia antes de efectuarse la deducción; c) que esas ideas no se amontonan caóticamente o, simplemente, en forma cronológica, sino que se organizan en sistemas de ideas, esto es en conjuntos ordenados de proposiciones (teorías) (p. 9).

 

Segundo, la objetividad:

 

Que el conocimiento científico de la realidad es objetivo, significa: a) que concuerda aproximadamente con su objeto; vale decir que busca alcanzar la verdad fáctica; b) que verifica la adaptación de las ideas a los hechos recurriendo a un comercio peculiar con los hechos (observación y experimento) (p.9).

 

Sin embargo, surge una pregunta: ¿cómo encajar entonces disciplinas como el psicoanálisis en esta definición de ciencia?  

 

El psicoanálisis, a diferencia de las ciencias naturales que se basan en la observación y experimentación controlada, se adentra en el estudio de conceptos, a veces ambiguos para los propios psicoanalistas; por ejemplo, no es lo mismo el inconsciente freudiano que el lacaniano o que el Milleriano… y así se podría seguir con los conceptos que se presumen fundamentales para el desarrollo del psicoanálisis  y su manera de operar que no siempre es fácilmente verificable mediante esto que propone Bunge y que ubicados en este panorama, su falta de verificación empírica directa pueden plantear cuestionamientos sobre su clasificación como una ciencia. Por lo tanto, la objetividad y la metodología científica pueden no ser suficientes para abarcar completamente disciplinas como el psicoanálisis dentro del paradigma científico que trae Bunge, que, entre otras cosas, puede delimitar una forma de investigar que se hace exigente y puntual. Habría que pensarse que no es un objeto de investigación lo que no puede ser verificado de manera objetiva.

 

 Dejando estas cuestiones a un lado por un momento, se propone a continuación, un complemento del concepto de ciencia desde la perspectiva de Imre Lakatos, esperando tener más luces frente a estas indagaciones.

 

La perspectiva de Imre Lakatos.

 

Imre Lakatos propuso una visión diferente en su obra "La metodología de los programas de investigación científica" (1978). Lakatos presenta una comparación entre ciencia y pseudociencia, identificando que; “realmente lo que caracteriza a la conducta científica es un cierto escepticismo incluso con relación a nuestras teorías más estimadas. La profesión de fe ciega en una teoría no es una virtud intelectual sino un crimen intelectual” (p. 10).

Se refiere con esto a que el desarrollo de una ciencia, debe pasar por un proceso, primero es pseudociencia, donde cabe la duda y la incertidumbre, como en el caso del surgimiento del psicoanálisis, con la aparición de los casos de histeria donde se plantea toda una construcción teórica junto a Freud (programa de investigación), es hasta que se le da valor objetivo a estas teorías que podría considerarse un acercamiento al concepto de “ciencia”, durante todo este recorrido, hay algo que debe quedar claro para quien investiga: lo más valioso deben ser los aportes que lo “pseudocientífico” tiene para ofrecer. Lakatos, al respecto de las dificultades de la comunidad científica:

Los científicos tienen la piel gruesa. No abandonan una teoría simplemente porque los hechos la contradigan. Normalmente o bien La metodología de los programas de investigación científica inventan alguna hipótesis de rescate para explicar lo que ellos llaman después una simple anomalía o, si no pueden explicar la anomalía, la ignoran y centran su atención en otros problemas. (p. 12-13)

 

Según Lakatos, un programa de investigación se desarrolla a través de ciclos de "progreso científico progresivo" y "progreso científico degenerativo". El progreso científico progresivo ocurre cuando un programa genera nuevas predicciones confirmadas por la evidencia empírica, mientras que el progreso científico degenerativo ocurre cuando un programa no puede explicar nuevos fenómenos o se enfrenta a evidencia en su contra (p. 16), sin embargo, esto no es motivo de cerrar el programa, más bien, a partir de las críticas construir lo que podría hacerse ciencia. Es en este sentido no es necesario ser estrictos con lo que se denomina ciencia per se, más importante son los aportes que se puedan dar desde estos progresos.

Lakatos esclarece este punto:

 

la teoría de la gravitación de Newton, la teoría de la relatividad de Einstein, la mecánica cuántica, el marxismo, el freudianismo son todos programas de investigación dotados cada uno de ellos de un cinturón protector flexible, de un núcleo firme característico pertinazmente defendido, y de una elaborada maquinaria para la solución de problemas. Todos ellos, en cualquier etapa de su desarrollo, tienen problemas no solucionados y anomalías no asimiladas. En este sentido todas las teorías nacen refutadas y mueren refutadas.

 

Siguiendo estas ideas, el psicoanálisis y los programas de investigación pueden ser evaluados por su capacidad para enfrentar críticas, adaptarse a nuevas evidencias y seguir desarrollando nuevas hipótesis y enfoques, aunque puedan no cumplir con todos los criterios de la ciencia según Bunge, siguen siendo un campo válido de estudio que ofrece perspectivas únicas y herramientas conceptuales para comprender aspectos de la experiencia humana que pueden escapar a otros enfoques científicos más convencionales. Lakatos dice “Hay que tratar con benevolencia a los programas en desarrollo; pueden transcurrir décadas antes de que los programas despeguen del suelo y se hagan empíricamente progresivos” (p. 16).

 

Conclusión

 

En contraste con la visión de Mario Bunge, que establece criterios rigurosos para la clasificación de una disciplina como ciencia, la perspectiva de Imre Lakatos ofrece un marco más flexible que reconoce la capacidad de los programas de investigación. Esta diferencia fundamental entre Bunge y Lakatos resalta la complejidad inherente a la evaluación de disciplinas como el psicoanálisis dentro del contexto de la ciencia. Mientras que Bunge establece estándares estrictos que pueden excluir al psicoanálisis de la categoría de ciencia, Lakatos sugiere una perspectiva más inclusiva que reconoce la diversidad de enfoques y la evolución constante del conocimiento científico.

 

En última instancia, la consideración del psicoanálisis como ciencia o no ciencia puede depender no solo de criterios objetivos y metodológicos, sino también de la interpretación filosófica y epistemológica de la naturaleza y los objetivos de la ciencia misma. Por lo tanto, la discusión sobre el estatus del psicoanálisis y otros programas de investigación, dentro del ámbito científico es compleja y multifacética, y requiere un análisis cuidadoso que tenga en cuenta diversas perspectivas filosóficas y metodológicas.         


Referencias bibliográficas

 

Bunge, M. (1973). La ciencia. Su método y filosofía. Buenos Aires, Argentina: Editorial Siglo XXI.

Lakatos, I. (1978). La metodología de los programas de investigación científica. Madrid, España: Alianza Editorial.


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